A la comunidad universitaria y al país

Se acerca una nueva instancia en la que la Universidad de la República deberá elegir rector. La oportunidad es bienvenida para la evaluación de la marcha actual, el debate y la construcción colectiva de las líneas a desarrollar en el corto, mediano y largo plazo. Las transformaciones que requiere la Universidad deben estar basadas en miradas de largo aliento, trabajo sostenido en el tiempo y amplios aportes que reflejen la diversidad de la institución. Para que ello sea posible son necesarios el debate franco y abierto, la discusión programática constructiva y un clima de trabajo que los propicie. Urge trabajar sobre la base de propuestas y acuerdos sólidos, que inauguren un nuevo período de transformaciones y que convoquen el esfuerzo y la creatividad mancomunada de la Universidad entera.

Sin embargo, los procesos de cambio no siempre se han sostenido en el tiempo o su concreción se ha visto postergada por períodos prolongados. En algunas áreas, períodos fermentales son sucedidos por otros de estancamiento. El riesgo de la inercia institucional ante la ausencia de discusiones estratégicas de largo aliento es evidente. La discusión programática se ha diluido y el diseño de nuevas acciones y políticas de transformación no parece tener lugar. En una institución como la nuestra, estancarse es retroceder. El éxito depende del conjunto de la institución. En cada una de las áreas de trabajo queda mucho por hacer. No pocas veces descubrimos errores de implementación o de diseño. Es preciso evaluar, corregir y avanzar.

Hemos de pensar y soñar la Universidad en horizontes de veinte o treinta años, sin descuidar la gestión cotidiana. Una universidad capaz de pensar en su propia transformación ejerce a plenitud la autonomía como valor constitutivo de una institución pública de educación superior. La evaluación sistemática debe acompañar a la elaboración programática; identificando dificultades y reasignando recursos para asegurar alcanzar los objetivos trazados.

En nuestra opinión, la agenda de transformaciones debe incluir aspectos como:

  1. Acordar las necesarias modificaciones de la Ley Orgánica, tendientes a superar inequidades producto de nuevas realidades no contempladas (como la presencia de servicios sin derecho a voto en el CDC), facilitar procesos y mejorar las condiciones del funcionamiento democrático para tomar decisiones estratégicas. Es de consenso en la Universidad la necesidad de este cambio; debemos debatir acerca de sus contenidos y buscar, acto seguido, los acuerdos externos para ponerlo en marcha.
  2. Modificar la estructura académica, tanto dentro de los servicios como en toda la Universidad, para lograr una institución más coherente y eficiente en sus funciones.
  3. Impulsar cambios en los procesos de enseñanza y aprendizaje para adecuarnos a las necesidades de los estudiantes y combatir la desvinculación, incluyendo mejoras en los dispositivos de acompañamiento y cambios en las modalidades de ingreso a la formación universitaria, guiados por la convicción de que cuantos más jóvenes lleguen a la universidad y en ella avancen, mejor futuro tendrá el país al efectivizar el derecho a una educación superior de calidad.
  4. Brindar nuevo impulso y dirección al proceso de regionalización, quebrando inercias a través de la evaluación, identificación y resolución colectiva de problemas (de recursos, de estructura institucional y académicos) y aportando una orientación clara y sostenida, habilitante de un desarrollo propicio de la calidad académica.
  5. Profundizar el relacionamiento con la sociedad que impregne a la institución de problemas de intereses públicos, en los que la democratización del conocimiento sea el factor clave de un desarrollo nacional justo, inclusivo y sostenible.
  6. Lograr la articulación, colaboración y cooperación real con el resto del sistema educativo para generar un verdadero sistema nacional de educación pública, herramienta decisiva para afrontar los exigentes desafíos que la educación enfrenta.
  7. Ampliar y profundizar los programas de sostén de la investigación de calidad, fortaleciendo aquellos programas de mayor alcance temporal y que incentiven la consolidación de grupos de alto nivel en toda la institución.
  8. Fomentar el trabajo académico en redes internacionales sólidas y densas.
  9. Profundizar y generalizar los mecanismos de evaluación sistemática y periódica de la oferta de posgrados, fomentando su vínculo con la investigación.
  10. Perfeccionar, generalizar y diversificar instrumentos de apoyo a la dedicación exclusiva de los estudiantes de posgrado a su labor académica.
  11. Implementar el nuevo Estatuto del Personal Docente que colabore en mejorar la calidad de la vida académica y permita repensar una estructura de cargos concebida desde una realidad académica que trascienda los compartimentos estancos actuales.
  12. Revisar las formas de evaluación de la función docente para que se transforme en una verdadera herramienta de mejora de la actividad.
  13. Refuncionalizar el Hospital de Clínicas y lograr su plena integración al Sistema Nacional Integrado de Salud.
  14. Reformar el Servicio Central de Bienestar Universitario, con foco en los vacíos de política y mejoras de calidad, como la generación de dispositivos que aseguren el acceso a un sistema de cuidados acorde a las necesidades de la población universitaria.
  15. Mejorar la gestión institucional, simplificando los procesos burocráticos de la vida universitaria y construyendo un sistema de información robusto y transparente.
  16. Profundizar y generalizar la evaluación institucional, combinando rigor técnico y participación de los órdenes, a los efectos de proveer insumos sólidos para las labores de conducción institucional.

En suma, queremos una Universidad de referencia y protagonista, que sea pilar en la construcción de una senda de desarrollo sostenible e inclusivo. Esto solo puede ser logrado a partir del cumplimiento de nuestro mandato institucional: generar conocimiento con altos estándares de calidad y democratizar el acceso a este.

La Universidad procesó distintas transformaciones desde la apertura democrática. Instrumentos como los Planes Estratégicos de Desarrollo, la Ordenanza de Grado y el conjunto de modificaciones a los planes de estudio, el impulso decidido a la expansión del Régimen de Dedicación Total, las políticas para fomentar y apoyar el desarrollo de la investigación básica y aplicada en todas las áreas del conocimiento, la búsqueda de mecanismos que fomenten el aporte universitario al desarrollo social, cultural y económico del país, la efectivización del derecho a una carrera docente a través de los Llamados a Oportunidades de Ascenso, la expansión de la Extensión y el relacionamiento con el medio, el desarrollo de la Universidad hacia el interior del país o los avances en la elaboración de un nuevo Estatuto del Personal Docente, son muestras de nuestra capacidad para transformarnos y proyectarnos hacia el futuro.

Un nuevo proceso de transformaciones como el que imaginamos requiere mejorar los niveles de inversión en educación, tanto a nivel general como en investigación y desarrollo. Para lograr convencer al país de que invierta los montos que se necesitan en esta Universidad, es preciso que se perciba abierta, generosa, humilde, autocrítica, reflexiva. Debemos mostrarle al país que somos capaces de plantearnos objetivos complejos a mediano plazo y cumplirlos; rindiendo cuentas a la sociedad en forma pública y transparente. El ejemplo de la descentralización y regionalización muestra la capacidad institucional de recorrer este camino. Se trazaron metas concretas, que fueron cumplidas.

Los acuerdos para transformar la Universidad deben involucrar decididamente a sus colectivos, en un amplio ejercicio de democracia deliberativa comprometida con la concreción de cambio. En este marco, el rol del futuro rector debe ser el de proteger sin dilaciones los principios que sustentan a la institución y las decisiones democráticamente adoptadas. El rector de una dirección colectiva, que se basa en los órdenes y en el cogobierno, debe promover el debate, construir equipos y generar un clima de trabajo constructivo que permita concretar las metas propuestas por la conducción colectiva.Firmamos esta carta con el convencimiento de que Rodrigo Arim reúne las condiciones antes expuestas y por tanto acompañamos y promovemos su candidatura a rector de la Universidad de la República.

A sus 46 años, Rodrigo Arim ha mantenido una intensa y permanente participación en el cogobierno. Integró el Consejo de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración por el orden estudiantil y el orden docente, al tiempo que, en agosto de este año, culminará su segundo período como decano. En estos ocho años de gestión, la Facultad ha transitado por importantes transformaciones de gran impacto en la vida del servicio, entre las que se cuentan el cambio del plan de estudios luego de más de dos décadas de vigencia del anterior y diversos intentos fallidos por cambiarlo; la departamentalización de la estructura académica; el impulso decidido a la investigación; la consolidación de la estructura docente con la provisión en efectividad de la gran mayoría de sus cargos; el impulso decidido a la descentralización con la presencia de ofertas en cinco departamentos del país; la evaluación externa de toda la oferta de posgrados, y la definición de criterios de asignación y rotación en funciones de conducción académica.

Como él mismo señalaba en un documento reciente: «El futuro no se nutre solo de la enumeración de objetivos loables. Los medios y procedimientos para alcanzarlos importan. La Universidad necesita intercambios profundos y complejos, sobre temas donde no existen unanimidades. Crear las condiciones para discusiones fermentales depende también de la instauración de un clima de respeto generalizado. En tiempos en que los órganos centrales de la Universidad —colectivos y unipersonales— verán renovar su composición, un papel central de quienes asuman roles de liderazgo institucional no es sólo generar una «lista» de objetivos programáticos, sino demostrar, durante el propio proceso de elección, condiciones para nuclear colectivos que, desde las diferencias, logren impulsar los cambios. Si los procesos de renovación de autoridades se limitan a «juntar votos»; sin importar la explicitación de acuerdos amplios para avanzar; podrán ganarse elecciones, pero ninguna transformación profunda emergerá».

Porque compartimos sus ideas programáticas, porque creemos que una Universidad estancada retrocede y esto no solo es nocivo para la institución misma sino para el país todo; porque entendemos que expresa un impulso al involucramiento de la comunidad universitaria en su conjunto en los asuntos que a todos nos atañen; porque lo sabemos capaz de construir ideas y equipos capaces de proponer y ejecutar transformaciones muy necesarias, apoyamos e impulsamos decididamente la candidatura de Rodrigo Arim al rectorado de nuestra Universidad.Firmas de docentesFirmas de estudiantesFirmas de egresados

Estos colectivos también promueven la candidatura de Rodrigo Arim a rector de la Universidad de la República:

Centro de Estudiantes de Ciencias Económicas y de Administración (CECEA)

Centro de Estudiantes de Ciencias (C100)

Centro de Estudiantes de Información y Comunicación (CEICo) 

Centro de Estudiantes de Ciencias Sociales (CECSO)

Asociación de Docentes de la Universidad de la República de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (ADCEA)

Asociación de Docentes de la Universidad de la República del Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes (ADUR-Bellas Artes)

Por Los Principios Universitarios. Agrupación docente de la Facultad de Derecho

Asociación de Docentes de la Universidad de la República de la Facultad de Ciencias Sociales (ADUR-FCS)

Asociación de Docentes de la Universidad de la República de la Facultad de Información y Comunicación (ADUR-FIC). Mayoría.

Corriente de Egresados Progresistas de Ciencias Económicas y de Administración (CEPCEA)

Egresados y egresadas del Frente Zelmar Michelini (FREZELMI egresados)

Sala de Egresados y Egresadas de Ciencias Sociales

Egresados y Egresadas de Facultad de Ciencias (E100)