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E-100

Declaración de la Agrupación E100 ante la elección de Rector

23 de setiembre de 2018

En los próximos días, como cada cuatro años, la Universidad de la República deberá elegir a su próximo Rector. Desde la Agrupación Egresados y egresadas de Ciencias entendemos que esta es una instancia propicia para que la Universidad renueve su compromiso con la democratización del conocimiento.

La generalización de la enseñanza avanzada en todo el país, la priorización del abordaje de problemas claves para la mejora de la calidad de vida de la gente y el desarrollo nacional, la promoción de investigación de calidad en todas las áreas, el fortalecimiento del vínculo con la sociedad y la promoción de las prácticas que integren la investigación con la enseñanza y la extensión, deben volver a erigirse como pilares la discusión cotidiana de la institución. Asimismo, conforme a los cambios de nuestra sociedad
impulsados por un colectivo diverso de movimientos y la lucha feminista, la perspectiva de género debe ser en todas las dimensiones un eje transversal de la política diaria de la Universidad.

También consideramos que en los próximos años debe revitalizarse el trabajo de la Universidad en el interior, lo que estamos convencidos y convencidas que no pasa únicamente por una cuestión presupuestal. Como asunto clave, deben terminar de constituirse todos los centros  niversitarios regionales, asumiendo su característica transversal, muy diferente a las facultades montevideanas. Asimismo, es tiempo de
evaluar los programas regionales de enseñanza terciaria, analizar si es necesario actualizarlos o redireccionarlos. Este proceso debe ser crítico, pero al mismo tiempo alejar las incertidumbres que hoy rodean al funcionamiento de los centros universitarios en el interior.

Un capítulo aparte merece evaluar y reconvertir la relación con otros entes de la enseñanza pública. Por diferentes razones, la Udelar se ha ido aislando progresivamente del resto del sistema educativo. Más que leyes que pretendan resolver los litigios entre entes, el foco de la cooperación debe volver a la generación e instalación de programas conjuntos. Solo así será posible asegurar la confianza que hará sostenible en el tiempo
la coordinación y colaboración.

La profundización de los cambios en la Universidad requiere de una reforma de su carta orgánica. Las razones para hacerlo no pasan sólo por reconocer la participación democrática de actores que hoy no pueden participar de su gobierno, sino que pasan fundamentalmente por crecer en autonomía organizativa, por ganar en capacidad de modificar la estructura académica interna, por avanzar en la desconcentración y  descentralización de la gestión con procesos más eficientes. La diversidad en términos de estructura académica actual es mucho mayor a la plasmada en la Ley Orgánica de 1958 que solamente consideraba una Universidad de facultades y escuelas, con un abordaje decididamente montevideano, sin áreas ni posgrados, ni programas conjuntos entre servicios, sin un Espacio Interdisciplinario ni estructuras centrales transversales como las comisiones sectoriales. La actualización de la Ley orgánica no debe visualizarse como un punto final o cúlmine de un proceso de transformaciones de la Universidad, sino que por el contrario debe generar las condiciones para que este proceso tenga sostenibilidad y mayor autonomía para llevar adelante nuestros cometidos.

La Universidad precisa discutir y acordar una nueva agenda de reformas en la perspectiva de una nueva universidad latinoamericana. El  estancamiento de los últimos años no es sólo producto de la falta de presupuesto, es también producto de falta de iniciativas concretas, de discusiones que se basen en elementos reales. El nuevo equilibrio ha sido, lamentablemente, estático. El clima de trabajo para llevar adelante
un proceso de transformaciones debe cambiar radicalmente. Es necesario discutir sobre todos los temas de forma franca, abierta y con honestidad intelectual. Entendemos que uno de los principales desafíos pasa por generar este nuevo clima que propicie cambios, evalúe respetuosamente los resultados de las transformaciones precedentes, y busque acuerdos amplios que permitan un programa de Reforma de largo plazo, ojalá
comparable al que lideró Rodrigo Arocena y supuso una serie de transformaciones profundas en la Udelar. Seguramente, al igual que en otros momentos, nos encontraremos con resistencias y frustraciones por el camino, pero ellas no pueden ser, como no lo fueron, excusa para no avanzar.

Es por estas razones, en base a las premisas que hicimos públicas en la instancia de elecciones universitarias y nos definen como agrupación, por sus antecedentes en el cogobierno universitario, su propuesta programática y decidido impulso a avanzar sobre la reforma de la Ley Orgánica, así como por el apoyo de los diferentes grupos que acompañan su candidatura, que la Agrupación de Egresados y egresadas de la Facultad de Ciencias resuelve apoyar la candidatura de Rodrigo Arim para Rector de la Universidad de la República.

Somos convencidos y convencidas que el próximo período debe ser otro paso en el camino de la reforma de nuestra universidad, siempre fiel a los principios que la han conducido a lo largo de su historia, pero renovada en su brío transformador. Pondremos nuestra militancia en ello.

E-100