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Declaración C100

Declaración del Centro de Estudiantes de Ciencias

6 de julio de 2018

Somos un país pequeño con una Universidad grande, en términos cuantitativos y subjetivos. Esta aseveración no es trivial, y mucho menos a la hora de dar discusiones y hacer afirmaciones sobre la política universitaria y el destino de nuestra institución, ya que implican consecuencias para toda la ciudadanía. Con esta responsabilidad en mente el Centro de Estudiantes de Ciencias entiende que pronunciarse al respecto del futuro de la Universidad de la República es pronunciarse sobre un proyecto país.

Vivimos en la sociedad del conocimiento. Los procesos de producción económica, de interacción social, cultural y la vida humana en general se ven cada vez más influenciados por “avances” en este plano. Tener como eje de proyecto la democratización del acceso a la educación superior de calidad resulta un compromiso ético para quienes apelamos a una sociedad más justa e igualitaria. Necesitamos una Universidad de puertas abiertas, en la que toda persona que lo desee pueda transitarla de forma feliz, sin importar su situación socioeconómica, entendiendo la educación como un derecho humano fundamental. Esto implica traer al seno de la discusión las políticas institucionales posibles y necesarias, con el compromiso de hacer de la educación superior pública una posibilidad efectiva para toda la ciudadanía. Parte fundamental de la democratización del conocimiento, refiere a los procesos de descentralización de la universidad, que se han visto sin un rumbo fijo en los últimos años, generando una situación de inestabilidad no deseada para los y las implicados/as directamente en el proceso. La única solución a esto es intensificar y evaluar con miras a dar soluciones a los múltiples problemas de implementación de dichos procesos.

A su vez, necesitamos entender la generación de conocimiento científico como motor del desarrollo nacional, y como una herramienta sustancial a la hora de generar independencia y autonomía reales de nuestro país, así como una instrumento para encontrar soluciones a las diferentes problemáticas a las que se enfrenta nuestra sociedad, prestando especial atención a aquellas que surgen a nivel local. Para lograrlo es impostergable una seria y dedicada discusión sobre la actividad científica, poniendo sin miedo sobre la mesa temas como la consecuencia de las metodologías de evaluación académica, la financiación por parte de privados, y la sobreevaluación de los y las investigadores/as por parte de los múltiples organismos del estado. Debemos mirar estas cuestiones, para poder generar políticas que pongan la ciencia del lado de aquellos sectores más postergados, y no al contrario.

Debemos entender a la extensión universitaria como lo que es, uno de los pilares fundamentales de nuestra institución y una función universitaria que debe estar intrínsecamente vinculada a la investigación y la enseñanza. Los procesos  bidireccionales de diálogo e intercambio de saberes tienen no solo la potencialidad de permitirnos identificar problemas a partir de la demanda local, si no el valioso aporte que el saber popular tiene para hacernos a los y las universitarios/as. Dichos procesos a su vez, contribuyen a la apropiación social de la ciencia, objetivo indiscutible de cualquier universidad latinoamericana. Para abordar dichas problemáticas y poder trabajar como profesionales en preguntas que necesitan de la transdisciplina, debemos promover la carrera docente en su integralidad.

Queremos una universidad inclusiva, que profundice la educación con perspectiva de derechos. Esto implica necesariamente un abordaje interdisciplinario que atienda a la diversidad. En este sentido nos parece indispensable que se brinden las herramientas tanto para el acceso como para la permanencia en la educación superior, a aquellas personas cuya diversidad las posiciona en una situación de vulnerabilidad.

Una universidad para todas y todos significa, necesariamente, una universidad que derribe las barreras del género. Por lo cual entendemos que es urgente que se promuevan políticas concretas en vistas de esto, que disminuyan la inequidad y promuevan la inclusión.

El proceso a través del cual llegamos a nuestra conclusión de a quien apoyamos como rector tuvo como eje de la discusión no sólo la coincidencia ideológico-programática con un candidato, sino también el buscar en él a una persona con la capacidad política de poner temas en la agenda de la discusión universitaria, de dar debates desde la confianza, de poder disentir sin la generación de climas nocivos para la construcción colectiva que tanto mal le hacen a la vida universitaria, si no con el intercambio frontal, honesto y propositivo.

Es por todo lo anterior, que en el día de la fecha, el Centro de Estudiantes de Ciencias resuelve proponer a Rodrigo Arim como candidato a Rector de la Universidad de la República.

Por todo lo que nos une,
Centro de Estudiantes de Ciencias (C100)
ASCEEP FEUU